El motor es el golf, la ilusión su combustible

Hay quien dice ser poco amigo de las expectativas, por lo que conllevan, frustración, desconcentración… en definitiva las culpan de la pérdida de rendimiento.

Hemos discutido con varios jugadores y entrenadores en diversas ocasiones, de forma sana, proactica y aunque he querido entender ese punto de vista por el aprecio que guardo a todos y cada uno de estos «colegas» sigo viendo a las expectativas como algo positivo; las veo como los hitos que me guían en el camino para conseguir ser feliz.

Hoy en día, lo confieso, soy un incondicional de las expectativas; un defensor a ultranza que entiende que nos movemos por un fin, por un motivo, por una búsqueda de deseos y que es mucho más gratificante el proceso de conseguir algo ilusionante que el hecho de no esperar nada.

Otra cosa, es que el hecho de sentir o ver que no consigo algo, ponga de manifiesto una falta de constancia, perseverancia o concentración manifiestas. Pero el error no puede ser la expectativa, el fallo es mi falta de recursos para mantenerme motivado. Este caso necesita entrenar esas facetas.

Y otra circunstancia es aquella persona que dice tener un propósito en la vida pero no dedica ni el tiempo suficiente ni el esfuerzo que requiere ese reto. Este caso necesita humildad.

Pero si lo que se persigue es la felicidad, eso es una decisión que afecta al SER de las personas. Si simplemente se quieren conseguir momentos de bienestar en la vida, estar feliz de forma puntual, para ello se tienen los placeres.

Si nos genera placer jugar al golf, por el simple hecho de jugar, ya tenemos un tesoro. Juguemos.

Pero en la poca o mucha experiencia que puedo tener con el alto rendimiento deportivo, los hay que sueñan despiertos y se ven consiguiendo logros poco más o menos que imposibles, en cuanto a la complejidad. Este tipo de personas son felices sólo por el simple hecho de perseguir sus sueños.

Se ponen retos que parecen inalcanzables y están dispuestos a hacer los esfuerzos y sacrificios proporcionales para perseguirlos.

Cuidado, en ese proceso de búsqueda, son muy pocos los que cumplen sus retos, pero tienen dos cosas en común:

– Su esfuerzo nunca lo negocian.
– Su combustible es la ilusión.

Un deportista de alto nivel tiene a la ilusión como gran impulsor y le permite trabajar con perseverancia a pesar de que los objetivos parezcan alejarse en lugar de acercarse. Y además, estas personas «alocadas» entienden que su felicidad va vinculada a la ilusión por lo que pueden conseguir y les da sentido al día a día.

En nuestra escuela tenemos la oportunidad, a diario, de ver gente feliz que juega al golf y otros «locos-ilusionados» que han elegido ser buscadores de sueños, son felices, convirtiendo su día a día en un esfuerzo constante.

Es mágico teneros a todos tan cerca, sois una fuente de aprendizaje permanente y un ejemplo al que imitar. GRACIAS.

«Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones» Narosk